PEKÍN

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  • Estuvimos aquí: 2 días a final de octubre de 2018, más otro día para la Gran Muralla.
  • Número de días necesario para la ciudad (sin la muralla): 3.
  • Mi puntuación: 3/5, pero por la muralla 4/5.

La Gran Muralla china es una de las construcciones más extraordinarias que haya hecho el hombre. La visión de la misma serpenteando sobre las montañas como si tuviera vida propia es hipnotizante, más aún si uno se hace a la idea de que lo que ve es solo una ínfima parte de sus más de 12.000, repito, 12.000 km de longitud. Una obra maestra, digna de ser respetada, admirada y disfrutada, a ser posible en el tramo más tranquilo que podamos encontrar. Simplemente sublime y más que merecedora del título de maravilla del mundo. Y además es lo mejor que le ha podido pasar a Pekín, porque a pesar de sus atracciones, su proximidad a la muralla hace que pase de ser una ciudad interesante a imprescindible.

Pekín como tal es más reciente de lo que nos imaginamos, y aunque sea paradójico, su origen e importancia actuales no se deben a los chinos. Donde hoy existe, en su día hubo una ciudad desde antes de los tiempos del unificador del país, el primer emperador Qin Shi Huang allá en el 221 AC. Esta ciudad cambió de nombre varias veces durante los años pero su importancia se mantuvo por los dos mismos motivos: estar cercana a la frontera norte del imperio y ser el extremo norte de otra magnífica obra de ingeniería china, el Gran Canal, que desde hace casi 2.000 años la conecta con Hangzhou, pasando por muchas importantes ciudades a lo largo de sus 1776 km de largo; a día de hoy es el canal artificial más largo y antiguo de la historia.

Un lugar tan importante estaba condenado a sufrir los estragos de la guerra y los conflictos políticos por hacerse con su control. Fue mucho lo que sufrió la ciudad hasta que Gengis Khan acabó con su agonía: la conquistó en el 1213, pero como este hombre no sabía mucho de estrategia y sí de arrasar, dos años después la había convertido en un parking para caballos mongoles. Mira por donde su nieto Kublai Khan (sí, el de la serie Marco Polo) era más espabilado para eso de la política, y aprovechando que su abuelo había dejado aquello bien planito, construyó una nueva y grandiosa ciudad entre 1264 y 1293 a la que llamó Khanbaliq (literalmente significa “la ciudad del Khan”), desde donde decidió que gobernaría el imperio más grande que haya existido en la faz y la historia de la Tierra, el suyo. Expulsados los mongoles solo un siglo después, los chinos se dieron cuenta de la magnificencia y poderío de la nueva ciudad, así que en vez de destruirla, el emperador Yongle le cambió el nombre a Beiping, se quedó allí a vivir y le introdujo aún más mejoras, muchas de las cuales persisten en la actualidad y son precisamente sus mejores atracciones turísticas históricas, casi todas patrimonio de la UNESCO:

  • La Ciudad Prohibida, el mayor conjunto de palacios del mundo que se conserva, sirvió desde su construcción a principios del siglo XV como residencia a todos los emperadores de China. En su configuración actual tiene 980 edificios, casi las mismas plazas y calles, y enormes parques/jardines dentro y fuera de sus límites. Aunque claramente hecho para disfrute propio y de paso impresionar al mundo, resulta en cierto modo monótono, ya que todos los edificios son del mismo estilo.
  • Plaza de Tiananmen, importante para la historia reciente del país, pero visualmente un lugar para hacerse una foto y largarse. Inmediatamente al sur de la Ciudad Prohibida y por fuera de la muralla se construyó una gran plaza diáfana (aparte de algunas torres) que se fue ampliando durante siglos hasta que, copiando los deseos de grandeza de los emperadores previos, Mao Tse Tung la convirtiera en la plaza más grande del mundo en su época, donde caben 1 millón de personas de pie. Alberga el Monumento a los Héroes del Pueblo, el Mausoleo de Mao y en el lateral oeste está el Museo Nacional.
  • El mal llamado Templo del Cielo, ya que en realidad es un gran parque, también fue construido en el siglo XV por el mismo emperador que la Ciudad Prohibida. Allí está entre otros al Edificio para Rezar por la Buena Cosecha, un altar circular de exquisita arquitectura que se ha convertido en símbolo nacional.
  • El Palacio de Verano es otro conjunto de palacios, jardines y lagos que ya existía para deleite de los altos mandatarios de la ciudad en el siglo XII. Se encuentra a 18 km a vista de pájaro del centro y supone una agradable escapada de medio o un día del bullicio de la ciudad.

Pero Pekín es más que palacios y más palacios y parques y más parques:

  • Otros puntos de interés histórico-cultural son los templos del Lama y de Confucio, o las antiguas torres de la Campana y del Tambor (pero mucho más feas que las de Xi’an).
  • 798 Art District. Esta zona dedicada al arte contemporáneo supone todo un respiro de templos, jardines, palacios y murallas. Con muchas cafeterías, salas de exposiciones y esculturas al aire libre es una agradable visita incluso para los no muy aficionados a este tipo de arte.
  • Los que gusten del vidrio y el acero pueden entretenerse paseando por sus zonas financieras, donde los rascacielos son dignos de Dubai.
  • Los Hutongs o barrios antiguos, suponen otra interesante visita. Como pequeños pueblos, todos las casas son de un solo piso de altura, viviendas de una sola habitación que dan a un patio común, la mayoría de ellos sin cuarto de baño (los cuales son públicos y están en la calle). Estas residencias de gente humilde que han desaparecido de la mayoría de grandes y medianas ciudades chinas y que desde hace décadas no se ven en países desarrollados, son curiosamente lo que compone la practica totalidad del segundo anillo de Pekín, lo que rodea a la Ciudad Prohibida. Fueron vallados durante los Juegos Olímpicos para que los turistas no vieran el lado desfavorecido de esta urbe y están en evidente peligro de extinción, ya que su ubicación vale su peso en oro. Pronto desaparecerán bajo las presiones de reestructuración inmobiliaria que ya está comenzando.
  • Precisamente algunas avenidas principales que separan unos hutones de otros son ya un hervidero de restaurantes cosmopolitas. Esta ciudad llena de trabajadores cualificados extranjeros tiene una oferta de restauración acorde, mucho más allá del pato pekinés. Es uno de los sitios donde mejor y más variado comerás en el país.
  • Y luego están lo que muchos estaban esperando: las compras. Como buena ciudad internacional y de negocios, están todas las tiendas y marcas occidentales. Pero son muchos los que vienen atraídos por el canto de sirena precisamente de las falsificaciones de éstas; se dice que han disminuido mucho en número y cantidad, pero las sigue habiendo, vaya que sí.

Y además acordaos que está la muralla, no os podéis perder la muralla.

QUÉ VER

  • LA CIUDAD PROHIBIDA
  • LA PLAZA DE TIANANMEN Y EL TEMPLO DEL CIELO
  • TEMPLO DEL LAMA
  • 798 ART DISTRICT
  • LA GRAN MURALLA CHINA

INFORMACIÓN ESENCIAL

  • CUÁNDO IR
  • TRANSPORTE:
    • AEROPUERTO
    • LLEGAR EN TREN O AUTOBÚS
    • CÓMO DESPLAZARSE
  • DÓNDE COMER Y ALOJARSE
  • PELIGROS E INCONVENIENTES

∇ Destinos / ∇ China

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7 comentarios en “PEKÍN

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