Este pequeño país centro europeo tiene un destino imprescindible, pero el resto se me antoja en cierto modo prescindible.
La naturaleza existe pero no es muy espectacular; hay montañas y bosques, pero que no aportan mucho respecto a los del resto de Europa.
Por otro lado, las ciudades tienen una arquitectura extraordinariamente bella, si bien, como ocurre en su vecina Polonia, todas más o menos se parecen. He estado dos veces; la mayor parte del tiempo lo he pasado en la imprescindible Praga, una de las ciudades más bellas de Europa y quizá del mundo. Seguir leyendo «República Checa»




